Los 5 riesgos más comunes en minería subterránea y cómo entenderlos
10 Diciembre, 2024
La cara oculta de la minería
La minería subterránea sigue siendo uno de los motores de la economía peruana, pero también un espacio donde cada error puede costar la vida. El más reciente boletín de OSINERGMIN (enero – setiembre de 2024) nos recuerda una realidad incómoda: 14 trabajadores fallecieron en operaciones mineras durante ese periodo, y 12 de esas muertes ocurrieron bajo tierra.
Los números no son simples estadísticas. Cada accidente refleja historias donde algo falló: una decisión apresurada, un cálculo errado, un procedimiento no seguido al pie de la letra. Revisemos, con datos en mano, los cinco riesgos más comunes en minería subterránea y lo que nos enseñan sobre cómo debemos trabajar.
1. Desprendimiento de rocas: cuando la geología no perdona
El desprendimiento de rocas se llevó la vida de ocho trabajadores en 2024, más de la mitad de todas las víctimas registradas.
Los casos reportados muestran un patrón repetido: labores de perforación o sostenimiento en las que la roca cedió de manera inesperada. No siempre es “inesperado”: a veces el sostenimiento no se calculó con la resistencia adecuada, o se omitieron inspecciones de techos y hastiales. En otros, el personal ingresó a zonas que todavía no contaban con sostenimiento terminado, contraviniendo los procedimientos escritos de trabajo (PET).
La lección es clara: la roca habla antes de caer, pero solo la escuchan quienes saben leer sus señales.
2. Atrapamientos con maquinaria: la fuerza bruta de lo cotidiano
En cuatro accidentes fatales de este año, la maquinaria pesada fue protagonista: un scoop que atrapó a un trabajador, una locomotora desviada de la vía, el contrapeso de una grúa en movimiento o la faja transportadora de una planta.
No se trata de simples “fallas mecánicas”. En varios casos, el problema estuvo en la interacción entre personas y equipos: operadores que no tuvieron línea de vista, maniobras sin bloqueo de energía o ausencia de coordinaciones previas.
La maquinaria, por sí sola, no mata. Es la rutina mal entendida la que convierte al equipo en trampa.
3. Golpes por materiales: cuando lo pequeño se vuelve letal
Un accidente que a primera vista parece aislado —la rotura de una tubería de aire a presión— nos recuerda lo frágil que puede ser la seguridad en un socavón. Una unión mal asegurada, una inspección postergada o una reparación hecha “al vuelo” bastan para que una simple tubería se convierta en proyectil mortal.
El error aquí no es solo técnico; es cultural. Pensar que una tarea rutinaria no necesita control o supervisión lleva, muchas veces, a pasar por alto los riesgos ocultos.
4. Vehículos subterráneos: velocidad y espacios confinados
El boletín también registra un atropello fatal causado por un scoop durante labores de acarreo. Un solo caso, sí, pero detrás de ese número se esconde un riesgo permanente en galerías estrechas y con visibilidad reducida.
¿El origen? A menudo, la falta de señalización clara, exceso de confianza en la pericia del operador o la costumbre de caminar por rutas no autorizadas. La convivencia entre peatones y vehículos en la mina es un terreno donde la disciplina salva vidas.
5. Plantas de beneficio: seguridad atrapada en la faja
Aunque la mayoría de accidentes ocurre bajo tierra, uno de los casos más trágicos de 2024 sucedió en planta: un trabajador fue atrapado en una faja transportadora.
Las fajas son sistemas simples en apariencia, pero letales si se trabaja sin resguardos físicos o sin aplicar el bloqueo y etiquetado (LOTO). Basta acercarse para hacer una verificación rápida, sin detener la operación, para que la rutina se transforme en un error irreversible.
Más allá de las cifras
Los datos de OSINERGMIN muestran que desprendimientos de roca y atrapamientos suman más del 85% de las muertes en minería subterránea este 2024. La estadística nos recuerda que los riesgos no son nuevos; los conocemos desde hace décadas. Lo que falla no es la ciencia, sino la disciplina de aplicarla: cálculos de sostenimiento que no se ajustan a la realidad geológica, PET que existen en papel pero no en la práctica, supervisión que se vuelve permisiva frente a los apuros de la producción.
“La minería seguirá siendo el corazón de nuestra economía, pero no podemos normalizar que la productividad se mida en vidas humanas. Entender cómo y por qué ocurren los accidentes es el primer paso para evitar que la historia se repita.”
Si quieres profundizar en las estadísticas oficiales y conocer el detalle de cada caso, te invito a revisar el informe publicado por OSINERGMIN: Documento
Ing. Paul Morales
Ingeniero de Minas – CIP 246130
Consultor en Seguridad Minera
ETSU Corporation